Complementos Esenciales
Todo menos el tarro
Cada semana alguien nos pregunta si vendemos manteca de Karité en tarros. No lo hacemos, y no vamos a hacerlo.
Lo buscamos. El metal se calienta bajo el sol africano. El vidrio pesa y se rompe. Las bolsas y las cajas viajan ligeras, desperdician menos y, por ahora, nada las supera en el largo camino de Ghana hasta ti.
Cuando llegue, tu manteca de Karité se habrá ganado una mejora. Dale tu tarro más bonito o una de nuestras latas vacías. Nos encanta verlas dar la vuelta al mundo. O hazlo como en la aldea y guárdala en una calabaza, como se ha hecho durante siglos.
✨ Cuenco de calabaza vacío. Una fruta de verdad, cultivada, secada y vaciada a mano. Sirve tu manteca de Karité como se hace en la aldea. Bonito, ligeramente absurdo y profundamente satisfactorio. No hay dos iguales, y por eso es el mejor regalo del lote.
✨ Lata de metal vacía de 15 g | 0,5 oz. Tamaño bolsillo. Cutículas, labios, el fondo del bolso. Aluminio en lugar de plástico, así que sobrevive a que te sientes encima y se rellena para siempre.
✨ Lata de metal vacía de 115 g | 4 oz. El tamaño de la balda del baño. Trasvasa desde tu bolsa o tu caja y deja la grande cerrada.
✨ Frasco de vidrio vacío de 50 ml | 1,69 fl oz con cuentagotas. Nuestras bolsas de aceite de Baobab de 210 ml y 450 ml ya traen uno. Este es el de repuesto, para el neceser o para quien no para de pedirte el tuyo.
Solo recipientes. Llegan vacíos, se rellenan sin fin y están hechos para viajar junto a tu manteca y tu aceite.